Pese a que el cáncer de pulmón está estrechamente relacionado con el consumo de tabaco, también es cierto que muchos fumadores no llegan nunca a desarrollar este tipo de tumor.
Cuando se observan los datos con un poco más de perspectiva, el mensaje es menos tranquilizador. Los riesgos no desaparecen. Simplemente cambian de forma.
Un estudio publicado en Science Advances analiza cómo la cocaína modifica circuitos neuronales específicos del cerebro y contribuye a los comportamientos de búsqueda de la droga.