Una nueva investigación de la Escuela de Medicina de la Universidad de Pittsburgh, en Estados Unidos, muestra que los recuerdos perturbadores que asocian las señales ambientales con el uso de drogas reducen significativamente los comportamientos de búsqueda de drogas en ratas, lo que abre un potencial camino para desarrollar terapias más efectivas para prevenir la recaída.
Pese a que los efectos devastadores de las drogas sobre el organismo están suficientemente demostrados, parece ser que no es suficiente para disuadir a los jóvenes del consumo de drogas.
Cuando se observan los datos con un poco más de perspectiva, el mensaje es menos tranquilizador. Los riesgos no desaparecen. Simplemente cambian de forma.
Un estudio publicado en Science Advances analiza cómo la cocaína modifica circuitos neuronales específicos del cerebro y contribuye a los comportamientos de búsqueda de la droga.