Los jóvenes madrileños han modificado sus hábitos de salud a lo largo de la última década y, en general, han adoptado conductas más saludables, según el último Boletín Epidemiológico elaborado por la Comunidad de Madrid en base a encuestas realizadas a 2.000 estudiantes de 4º de la ESO.
La música alta en los bares conduce a un mayor consumo de alcohol en menos tiempo, según un estudio de la Universidad de Bretagne-Sud en Francia que se publica en la revista "Alcoholism: Clinical & Experimental Research".
Aunque el aumento de riesgo de carcinoma se da tanto en consumidoras actuales como anteriores, la relación es más estrecha en el caso de mujeres que siguen bebiendo al menos un par de copas cada día.
Científicos de la Universidad de Carolina, en Chapel Hill (Estados Unidos), han dado con un compuesto que bloquea la actividad del neuropéptido Y (NPY) y disminuye tanto el efecto como la repetición del consumo de alcohol.
Cuando se observan los datos con un poco más de perspectiva, el mensaje es menos tranquilizador. Los riesgos no desaparecen. Simplemente cambian de forma.
Un estudio publicado en Science Advances analiza cómo la cocaína modifica circuitos neuronales específicos del cerebro y contribuye a los comportamientos de búsqueda de la droga.