Los drogodependientes que reciben tratamiento en la Comunidad Valenciana llegan después de un largo periodo de adicción. Los heroinómanos tardan de media una década en buscar ayuda, los cocainómanos casi seis años y los alcohólicos, 21 y medio. Las mujeres son más conscientes de su enfermedad y adelantan el inicio de la terapia.
El estudio pretende desvelar si existen marcadores físicos y psicológicos que influyan en una mayor vulnerabilidad de dependencia a sustancias adictivas.
El número de tratamientos por alcoholismo en las 32 Unidades de Conductas Adictivas superó por primera vez en 2001 a los casos de heroinómanos. La Conselleria de Bienestar Social atiende anualmente a 10.000 nuevos pacientes y a otros 5.000 toxicómanos atendidos desde años anteriores.
Los heroinómanos que se han abstenido del consumo de droga durante cuatro meses aproximadamente, tienen más riesgo de morir de sobredosis si recaen y vuelven a inyectarse este estupefaciente, según una investigación que han llevado a cabo científicos italianos.
Los votos del grupo popular en las Cortes Valencianas permitieron rechazar hoy en la Comisión de Política Social todas las enmiendas presentadas por los grupos de la oposición al proyecto de ley demodificación de la norma sobre drogodependencias y otros trastornos
adictivos.
El consumo de drogas de diseño ha disminuido entre 1998 y 2000 un 27% en la Comunidad, según un estudio de la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD) entre la población mayor de 14 años que ha dado a conocer el conseller de Bienestar Social, Rafael Blasco.
El 83% de los jóvenes valencianos que acuden a discotecas y zonas de ocio nocturno considera el alcohol como una droga, según un informe realizado en 2001 por Controla Club.
El consumo de un psicofármaco de venta en farmacias, la pregabalina, genera más casos de adicción entre las personas migrantes en situación de calle que el alcohol
Los adolescentes han estado intercambiando información sobre cómo eludir la prohibición. Uno de cada tres adolescentes australianos dijo a la organización de salud mental Headspace que buscaría formas de eludir la prohibición.
“El pellet no reemplaza el compromiso personal, pero ofrece una herramienta clínica que refuerza la adherencia, sobre todo en pacientes que han tenido múltiples intentos fallidos con tratamientos orales”