Las adicciones conductuales, como la ludopatía, el uso compulsivo de internet o los videojuegos, aumentan exponencialmente sobre todo en las personas más jóvenes.
Cuando se observan los datos con un poco más de perspectiva, el mensaje es menos tranquilizador. Los riesgos no desaparecen. Simplemente cambian de forma.
Un estudio publicado en Science Advances analiza cómo la cocaína modifica circuitos neuronales específicos del cerebro y contribuye a los comportamientos de búsqueda de la droga.