Hospitales y entidades de Barcelona ponen en marcha iniciativas para obtener información sobre esta práctica que aúna sexo y drogas en largas sesiones. Este artículo pone de relieve la mitologización de una práctica que, si bien existe y no es nueva, llega a parecer una tendencia o moda un tanto exagerada por la cantidad de historias e información basada más en los relatos de personas que conocen a otras personas que han estado en este tipo de fiestas, en lugar de tomar los datos más fiables posibles de estudios u otras fuentes de información.
Un estudio prospectivo realizado en EEUU y publicado recientemente en la revista AIDS sugiere que el uso diario o semanal de poppers durante años, una sustancia de uso sexual muy común entre los hombres gais y otros hombres que tienen sexo con hombres (HSH), podría relacionarse con un aumento del riesgo de padecer cánceres provocados por virus en hombres gais, bisexuales y otros hombres que tienen sexo con hombres (HSH) sin el VIH mayores de 50 años. Sin embargo, esta asociación, que afectaría a cánceres asociados a virus, no se observa en hombres gais y otros HSH con el VIH de la misma edad.
Energy Control, proyecto de Asociación Bienestar y Desarrollo, ha presentado su nuevo proyecto-web Chem-safe, centrado en el asesoramiento y la información sobre la combinación entre sexo y drogas - conocida popularmente como chemsex - desde una perspectiva de reducción de riesgos.
Un estudio del Grupo de Estudios del Sida de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC) revela que más de una tercera parte de los hombres con VIH que practican sexo con otros hombres dicen haber consumido drogas durante las relaciones sexuales en el último año, una práctica que se conoce como 'chemsex'.
El próximo día 1 de abril tendrá lugar la jornada "Maratón de ChemSex: hacia una comprensión del incremento del consumo de drogas para tener sexo entre hombres gais en España", organizada por CIBERESP y la Escuela Nacional de Sanidad. Esta jornada se celebrará en Madrid, en la Escuela Nacional de Sanidad (Aula Pittaluga, Avenida Monforte de Lemos, núm. 5).
Activistas y profesionales médicos reclaman la implementación de intervenciones específicas dirigidas a abordar los problemas de salud derivados del consumo de drogas durante las prácticas sexuales en este colectivo.
Cuando se observan los datos con un poco más de perspectiva, el mensaje es menos tranquilizador. Los riesgos no desaparecen. Simplemente cambian de forma.
Un estudio publicado en Science Advances analiza cómo la cocaína modifica circuitos neuronales específicos del cerebro y contribuye a los comportamientos de búsqueda de la droga.