Una encuesta a 1.005 «swingers» publicada en la revista «Sexually Transmitted Infections» desvela que estos usan drogas recreativas (MDMA, éxtasis líquido o el gas de la risa) para prolongar la relación sexual, aumentar el placer, liberar la inhibición o intensificar las sensaciones.
Un equipo de investigadores españoles ha llevado a cabo un estudio –impulsado desde el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social- con el objeto de establecer la prevalencia de anticuerpos frente a la infección por el virus de la hepatitis C (VHC) en la población general española, así como la prevalencia de infección activa por VHC y los factores asociados a dichas prevalencias.
En los hombres gais, el consumo de estas sustancias tiene, en su mayoría, una finalidad sexual. Estudio español –llevado a cabo de manera conjunta entre expertos sanitarios y profesionales del ámbito comunitario–, cuyos resultados han sido publicados el pasado mes de abril en la Revista Multidisciplinar del Sida de la Sociedad Española Interdisciplinaria sobre el Sida (SEISIDA).
Los hallazgos de un estudio realizado en Londres ponen de manifiesto la necesidad de abordar el ChemSex como un problema prioritario de salud pública. Los varones que consumieron metanfetamina tuvieron un riesgo estadísticamente elevado de experimentar, por ejemplo, 15 veces más probabilidades de ser hospitalizados, 13 veces más de afrontar consecuencias financieras vinculadas a su uso y siete veces más probabilidades de sufrir una sobredosis.
El Hospital Clínic de Barcelona ha puesto en marcha la primera unidad específica para pacientes de 'chemsex', sesiones de sexo bajo el efecto de las drogas, que suponen un 40% de los usuarios del servicio de control del VIH. La organización Stop Sida han hecho un estudio cualitativo a 26 hombres gays para hacer una radiografía de estos usuarios, que tienen entre 23 y 55 años y se definen como policotoxicómanos, y que en un 46% de los casos presentan una infección por VIH.
El Plan municipal de Adicciones 2017-2021 incorpora intervenciones específicas dirigidos a las adicciones comportamentales, a drogas emergentes (sustancias de nueva síntesis, novedad en los contextos de uso, las formas de consumo y las vías de distribución, donde Internet desempeña un papel importante) y a los consumidores de chemsex (uso de drogas psicoactivas para mantener relaciones sexuales).
El noveno Plan de Acción de Drogas de Barcelona incorpora por primera vez el riesgo de adicciones tecnológicas, como pueden ser el juego patológico o la dependencia excesiva de las pantallas, que según el ayuntamiento podría afectar alrededor del 3% de los chicos y chicas de la ciudad. Otras novedades previstas en el nuevo plan son más actuaciones para reducir el impacto del alcoholismo.
Cuando se observan los datos con un poco más de perspectiva, el mensaje es menos tranquilizador. Los riesgos no desaparecen. Simplemente cambian de forma.
Un estudio publicado en Science Advances analiza cómo la cocaína modifica circuitos neuronales específicos del cerebro y contribuye a los comportamientos de búsqueda de la droga.