El estudio científico más grande hasta la fecha ha concluido la no existencia suficiente de que el cannabis medicinal, tanto basado en cannabidiol (CBD) como en tetrahidrocannabinol (THC), alivie la depresión, los trastornos de ansiedad, el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), el síndrome de Tourette, el trastorno de estrés postraumático (TEPT) o la psicosis.
Los responsables de la regulación del cannabis medicinal en los principales países de Latinoamérica y el Caribe coincidieron en la necesidad de que la región homogeneice normas y regulaciones, durante una reunión celebrada en Toronto (Canadá).
El cannabis (extraído de las plantas Cannabissativa y Cannabisindica) está aumentando su consumo para fines médicos y lúdicos a pasos agigantados. Teniendo en cuenta la producción creciente de nuevas formas de cannabis y la escasa regulación que existe en el mercado sobre la oferta disponible es esencial que estemos informados sobre la base científica y los datos con los que se cuenta sobre los efectos de los cannabinoides.
La ansiedad es quizá uno de los desórdenes mentales más prevalentes en las sociedades modernas. En este contexto, las investigaciones sobre las propiedades ansiolíticas del cannabidiol o CBD, adquieren una gran importancia.
El fin de la prohibición divide a los médicos y preocupa a las asociaciones profesionales. La vía libre al consumo lúdico de marihuana ensancha el espacio para la investigación.
El cannabis tiene muchos efectos que terapéuticamente pueden ser útiles. Si bien, por otro lado, se podrían encontrar problemas que pueden surgir por un mal uso recreativo. En España es una droga que no está legalizada. En los tratados internacionales de estupefacientes se encuentra en las listas de sustancias que provocan adicción, junto con los opiáceos, los psicoestimulantes, el tabaco y el alcohol.
El consumo de un psicofármaco de venta en farmacias, la pregabalina, genera más casos de adicción entre las personas migrantes en situación de calle que el alcohol
Los adolescentes han estado intercambiando información sobre cómo eludir la prohibición. Uno de cada tres adolescentes australianos dijo a la organización de salud mental Headspace que buscaría formas de eludir la prohibición.
“El pellet no reemplaza el compromiso personal, pero ofrece una herramienta clínica que refuerza la adherencia, sobre todo en pacientes que han tenido múltiples intentos fallidos con tratamientos orales”