Así lo reflejan las estadísticas penitenciarias de Perú, país líder en producción de cocaína según la ONU. Nada menos que 283 españoles malvivían a mediados de 2013 en el interior de las cárceles peruanas, conformando el 17% del total de reclusos extranjeros en el país, sólo un punto por detrás de los colombianos.
Los reclusos fallecidos en los centros penitenciarios de Baleares ascendieron a 25 internos desde 2004 a 2007, de los cuales el 24 por ciento lo hicieron por el consumo de drogas.
Acércate a las drogas en el extranjero, y cualquier país será tu prisión. Ese es el lema de la nueva campaña de los Ministerios de Sanidad, Justicia y Asuntos Exteriores, junto a la Fundación Ramón Rubial-Españoles en el Mundo.
La cárcel es un caldo de cultivo para la drogadicción. Muchos presos son adictos y los que no, acaban cayendo en las redes de la droga. Para evitar el círculo vicioso, la Consejería de Salud del Principado de Asturias, junto con el Consejo General del Poder Judicial, han puesto en marcha un plan para mejorar la asistencia que reciben los presos drogodependientes y orientar a su familia sobre las opciones de deshabituación.
El foco de atención principal del acuerdo es que los propios internos serán formados para luego ser ellos mismos los que se encarguen de enseñar a otros presos.
Enfermedades infecciosas relacionadas con el consumo de sustancias estupefacientes como
el Sida, la hepatitis o la tuberculosis
se dan con mucha frecuencia en los centros penitenciarios de la UE.
La determinación presidencial para el año fiscal 2027, enviada al Congreso el 15 de septiembre y divulgada por el Departamento de Estado, ubica a esas naciones dentro de un listado de 23 países.
La campaña de Novig ha provocado la reacción de campeonas olímpicas por sexualizar el deporte femenino, mientras la polémica desplaza el problema central: una empresa de apuestas utiliza el cuerpo de la actriz y la batalla cultural para captar a un público especialmente expuesto a la ludopatía.
Un estudio sobre 129.287 personas adultas publicado en JAMA Network Open observa que quienes iniciaron el tratamiento con 35 días o más de suministro seguían retirando recetas de zolpidem, eszopiclona o zaleplón siete años después en un 18,9 % de los casos, frente al 7,9 % de quienes empezaron con 14 días o menos.
La sustancia, originalmente creada como sedante para elefantes, se vinculó junto a otros dos análogos a más de 12 mil 500 muertes registradas desde 2023 en Estados Unidos.