Luchar contra la baja percepción del riesgo y la aceptación social del consumo de drogas son mensajes que cobran una especial relevancia cuando se habla de cannabis.
Ha adquirido mayor protagonismo, según se desprende de una tesis doctoral realizada por un investigador de Antropología Social de la Universidad de Granada.
Cuando se observan los datos con un poco más de perspectiva, el mensaje es menos tranquilizador. Los riesgos no desaparecen. Simplemente cambian de forma.
Un estudio publicado en Science Advances analiza cómo la cocaína modifica circuitos neuronales específicos del cerebro y contribuye a los comportamientos de búsqueda de la droga.