La Unidad Mental Infanto-Juvenil de Fuerteventura se creó en 2008. Desde entonces, el equipo médico ha tratado a centenares de menores con cuadros como el autismo o la esquizofrenia. Sin embargo, entre los adolescentes los problemas alimenticios y los trastornos psicóticos derivados del consumo de drogas siguen siendo las principales patologías entre la juventud majorera.
Intermediarios colombianos e italianos instalan la estructura para comprar y almacenar la droga. Los narcos inundan el mercado con mercancía que trafican a través de África y Europa del Este.
Los suizos rechazaron, en una consulta popular celebrada el domingo, una iniciativa para despenalizar el consumo y la posesión del cannabis, convocada a referéndum por los partidos de izquierda.
La Encuesta Domiciliaria se ha realizado a unas 20.000 personas de 15 a 64 años. Estos datos confirman la tendencia detectada en la Encuesta Escolar 2006-2007.
Al menos eso es lo que cree la Fundación Beckley, una organización sin ánimo de lucro con sede en Oxford que se dedica a promover la investigación sobre la concienciación y la modulación y la ciencia del uso de las drogas desde una perspectiva multidisciplinar.
Cuando se observan los datos con un poco más de perspectiva, el mensaje es menos tranquilizador. Los riesgos no desaparecen. Simplemente cambian de forma.
Un estudio publicado en Science Advances analiza cómo la cocaína modifica circuitos neuronales específicos del cerebro y contribuye a los comportamientos de búsqueda de la droga.