El pleno del Parlamento Europeo ha aprobado este miércoles una resolución no legislativa en la que insta a la Comisión Europea y a los gobiernos del bloque comunitario a considerar el uso terapéutico del cannabis, así como a estimular la innovación y la investigación en este campo.
El dolor crónico es la principal razón que esgrimen los pacientes para necesitar cannabis medicinal que alivie sus síntomas, según ha revelado una investigación de la Universidad de Michigan (Estados Unidos) y publicada en la revista 'Health Affairs', que profundiza más en los datos del registro estatal estadounidense de marihuana médica para aportar más información sobre su uso.
Un nuevo estudio en pacientes con autismo de 18 años o menos ha concluido que el cannabis medicinal como tratamiento del trastorno del espectro autista (TEA) es "bien tolerado" y una opción "segura y efectiva" para aliviar los síntomas, incluyendo convulsiones, tics, depresión, inquietud y ataques de rabia.
Durante miles de años, se ha utilizado el cannabis con fines recreativos, ritualistas y medicinales. En la era moderna, esta última propiedad entusiasma a muchas personas y no son pocos los que aseguran los supuestos beneficios médicos de esta planta. De todas las afirmaciones, quizás la más atrevida sea la aseveración de que el cannabis puede curar el cáncer.
El fin de la prohibición divide a los médicos y preocupa a las asociaciones profesionales. La vía libre al consumo lúdico de marihuana ensancha el espacio para la investigación.
La presidenta del OECM se queja del bloqueo sobre el consumo terapéutico: "Somos pioneros en sacar cepas. Tenemos los mejores investigadores y licencias para cultivar. Nadie lo entiende"
"El 70% de los pacientes crónicos no encontramos ninguna solución", explica.
El Parlamento de Tailandia aprobó la legalización del uso de la marihuana con fines medicinales y de investigación, lo que convierte al país en el primero del Sudeste Asiático en unirse en esta práctica a Canadá, Australia, México, Brasil y algunos estados de EEUU.
Cuando se observan los datos con un poco más de perspectiva, el mensaje es menos tranquilizador. Los riesgos no desaparecen. Simplemente cambian de forma.
Un estudio publicado en Science Advances analiza cómo la cocaína modifica circuitos neuronales específicos del cerebro y contribuye a los comportamientos de búsqueda de la droga.