Más de 9.000 vidas se pierden cada año, y muchas personas sufren, mientras que la Gran Industria Alcohólica evade sus responsabilidades y el pago de impuestos.
La reforma impulsada por el Gobierno de República Checa para trasladar la coordinación de la política de drogas al Ministerio de Salud ha generado críticas entre profesionales y antiguos responsables del sector.