La futura ley que prohibirá la venta de bebidas energéticas y los vapeadores a los menores de edad --en una normativa específica de protección de salud de los menores-- ha arrancado este jueves su tramitación tras llevar la Consellería de Sanidade al Consello de la Xunta el borrador de la ley, que ahora se expondrá al público para recibir sugerencias y alegaciones.
El Grupo de Trabajo de Nutrición de la Sociedad Española de Epidemiología ha manifestado su apoyo a las medidas que plantean algunas comunidades autónomas para regular e incluso prohibir el consumo de bebidas energéticas entre menores.
La OCU considera que se debe indicar en el envase que se trata de una bebida no recomendada a menores de edad, que no debe ser consumida combinada con alcohol y que contiene un elevado contenido en cafeína, advirtiendo que no deben consumirse más de 3 mg de cafeína por kg peso corporal.
El Ministerio de Sanidad se muestra "a favor de limitar el acceso y el consumo de los menores a las bebidas energéticas", tal y como ya propuso en el documento de recomendaciones de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN), según han señalado a Europa Press fuentes ministeriales, consultadas tras conocerse que, en cuestión de meses, Galicia lo prohibirá por ley.
La Xunta va a incluir la medida en una norma para prevenir adicciones, que también va a impedir que la publicidad de estos productos se dirija a público infantil y que se sitúen al lado de los refrescos en las tiendas
La evidencia científica desaconseja su consumo, sobre todo entre la población infantil y adolescente, y profesionales de la nutrición reclaman que se restrinja su contenido máximo de cafeína
Las bebidas energéticas presentan un alto contenido en cafeína, azúcar, y otros ingredientes con propiedades estimulantes.
Estas bebidas estimulantes suelen tener un alto contenido de cafeína, taurina, vitaminas del grupo B, azúcares, extractos de plantas y otros ingredientes estimulantes
Cuando se observan los datos con un poco más de perspectiva, el mensaje es menos tranquilizador. Los riesgos no desaparecen. Simplemente cambian de forma.
Un estudio publicado en Science Advances analiza cómo la cocaína modifica circuitos neuronales específicos del cerebro y contribuye a los comportamientos de búsqueda de la droga.