Luego de que la Quinta Encuesta Nacional sobre consumo de sustancias psicoactivas desvelara que el 50 por ciento de los estudiante secundarios consume alcohol, las autoridades de los centros de salud locales confirmaron que muchos llegan al exceso, y eso se ve en las salas de guardias, los fines de semana. También advirtieron que muchas veces la ingesta de bebidas deriva en situaciones de violencia. Proponen poner en marcha campañas de prevención.
Por todos sus logros, ayer Verónica Schoj recibió un prestigioso reconocimiento en Washington DC., en los Estados Unidos: el “premio Judy Wilkenfeld 2012 por la excelencia internacional en el control del tabaco”, otorgado por Campaign Tobacco-Free Kids.
En las mujeres el consumo es tres veces mayor. Del total de jóvenes que toman alcohol, el 63% bebió cinco o más vasos de alguna bebida al menos una vez en un lapso de 15 días. En 2001, la cifra era menor al 30%. Sólo bajó el uso del tabaco.
Durante la semana pasada, desde el SEDRONAR se informaron los resultados de la última encuesta nacional sobre el consumo de drogas entre estudiantes de nivel medio. Si bien dichas estadísticas no indican un índice de adicción, reflejan cuáles son las sustancias más consumidas por los adolescentes y jóvenes estudiantes.
El Ministerio de Salud informó que desarrollará la tarea en conjunto con el Indec. Serán consultadas 10.000 personas mayores de 15 años en todo el país.
La Municipalidad de San Carlos de Bariloche a través de la Secretaría de Desarrollo Humano y el Centro de Prevención de Adicciones convocan a jóvenes de la ciudad a participar de un encuentro de cortos audiovisuales. La temática: concientización sobre la prevención y el uso indebido de drogas. Dictarán talleres gratuitos para la creación de los videos, con acompañamiento técnico- visual y de contenido. Inscriben durante el mes de Mayo.
Cuando se observan los datos con un poco más de perspectiva, el mensaje es menos tranquilizador. Los riesgos no desaparecen. Simplemente cambian de forma.
Un estudio publicado en Science Advances analiza cómo la cocaína modifica circuitos neuronales específicos del cerebro y contribuye a los comportamientos de búsqueda de la droga.