Son las conclusiones de uno de los estudios hechos públicos este miércoles por parte de la Asociación Española para el Estudio del Hígado (AEEH) y la Alianza para la Eliminación de las Hepatitis Víricas (Aehve).
El siguiente vídeo, adaptado del original de la Oficina Pública de Información de Drogas y Alcohol de Irlanda, muestra que el tiempo que tardan en desaparecer las sustancias es diferente en sangre, orina, pelo y saliva. El cabello, por tanto, es el gran delator porque se puede detectar hasta pasados algunos meses.
El test combina una prueba hepática que los médicos ya utilizan de forma rutinaria con otros dos exámenes que miden el nivel de cicatrización del órgano, un trastorno llamado fibrosis hepática.
Cuando se observan los datos con un poco más de perspectiva, el mensaje es menos tranquilizador. Los riesgos no desaparecen. Simplemente cambian de forma.
Un estudio publicado en Science Advances analiza cómo la cocaína modifica circuitos neuronales específicos del cerebro y contribuye a los comportamientos de búsqueda de la droga.