La presencia de fentanilo pasa desapercibida, pero potencia los efectos de la heroína hasta 100 veces, lo que aumenta el riesgo de que se produzcan sobredosis.
El fentanilo es un opioide sintético más potente que la morfina y la heroína. En Vancouver se ha llevado a cabo un proyecto piloto para analizar la adulteración de la heroína con fentanilo que se consume por vía parenteral. La hipótesis es que a mayor adulteración con este opioide sintético, más probabilidad de padecer una sobredosis. Los resultados son muy abrumadores, ya que un 79% de las muestras analizadas llevaban fentanilo y la probabilidad de sobredosis era de seis veces superior cuando se encontró esta sustancia en las muestras analizadas.
Se está detectando un aumento de la presencia de compuestos sintéticos (NPS) de consecuencias desconocidas. Son sustancias más potentes que las drogas clásicas y con efectos muy poco conocidos o desconocidos. En este artículo, Nuria Calzada y Joan Colom ayudan a esclarecer las claves del asunto.
Como sucede todos los veranos, las noticias sobre drogas basadas en hechos anecdóticos o falsos hacen saltar la alarma en los medios de comunicación. En este caso se trata del 'Krokodil', una nueva droga de supuestos efectos letales según los titulares. 'Krokodil' es el nombre popular de un preparado a base de desomorfina, fabricado a partir de codeína con sustancias químicas ampliamente disponibles como ácido clorhídrico, yodo y fósforo rojo, cuyo consumo se circunscribe a Rusia y Ucrania. Es un preparado barato y fácil de producir en el ámbito doméstico a partir de fármacos que contienen codeína.
El Concejo Municipal lo votó por unanimidad. Buscan que quienes consumen drogas sintéticas sepan en el momento qué están tomando, para prevenir muertes como las de Costa Salguero.
El consumo de un psicofármaco de venta en farmacias, la pregabalina, genera más casos de adicción entre las personas migrantes en situación de calle que el alcohol
Los adolescentes han estado intercambiando información sobre cómo eludir la prohibición. Uno de cada tres adolescentes australianos dijo a la organización de salud mental Headspace que buscaría formas de eludir la prohibición.
“El pellet no reemplaza el compromiso personal, pero ofrece una herramienta clínica que refuerza la adherencia, sobre todo en pacientes que han tenido múltiples intentos fallidos con tratamientos orales”