Investigadores de la Universidad Miguel Hernández (UMH) de Elche han demostrado por primera vez la implicación de una proteína, la cannabinoide de tipo 2 (receptor CB2), en los efectos adictivos de la nicotina, lo que podría abrir nuevas vías terapéuticas para la tratamiento de esta dependencia.
El 80 por ciento de los 1.100 alicantinos atendidos el año pasado en la Fundación Noray Proyecto Hombre presentaba adicciones a la cocaína y el alcohol. En concreto, la primera sustancia supuso el 47 por ciento del total de adultos atendidos, mientras que las adicciones por alcoholismo significaron el 33 por ciento, según se desprende de la memoria hecha pública este jueves por la entidad.
El grupo 24 Horas de Elche celebrará el próximo sábado día 13, a las 18 horas en el Centro Sociocultural Francesc Cantó, una junta pública de información sobre alcoholismo para conmemorar su octavo aniversario.
Cuando se observan los datos con un poco más de perspectiva, el mensaje es menos tranquilizador. Los riesgos no desaparecen. Simplemente cambian de forma.
Un estudio publicado en Science Advances analiza cómo la cocaína modifica circuitos neuronales específicos del cerebro y contribuye a los comportamientos de búsqueda de la droga.