Las zonas españolas analizadas han sido Barcelona, Castellón de la Plana, Santiago de Compostela y Valencia, donde se ha comprobado que el consumo de cannabis y cocaína es mayor al de otras sustancias como las metanfetaminas y el éxtasis.
Cuando se observan los datos con un poco más de perspectiva, el mensaje es menos tranquilizador. Los riesgos no desaparecen. Simplemente cambian de forma.
Un estudio publicado en Science Advances analiza cómo la cocaína modifica circuitos neuronales específicos del cerebro y contribuye a los comportamientos de búsqueda de la droga.