El consumo abusivo de alcohol en la adolescencia se asocia a importantes consecuencias negativas y por tanto diversos programas e intervenciones se han desarrollado para tratar esta problemática.
Los jóvenes son uno de los grupos más vulnerables de la sociedad. Por una parte, su falta de experiencia no les permite tener un referente para conocer qué actos y actividades pueden resultar dañinos para ellos y por otra, la propia iniciativa, que no tiene freno durante esa etapa de la vida, les fuerza a experimentar con sustancias que pueden resultar totalmente dañinas para ellos.
El consumo de alcohol por los adolescentes produce graves efectos sobre su salud física, psíquica y social al no haberse completado su desarrollo y aumenta la probabilidad de ser dependiente del alcohol en la edad adulta.
El NIDA ha lanzado una campaña pública "Edúcate", como parte de su iniciativa para los adolescentes aprendan sobre la conexión entre el abuso de las drogas y la iniciativa del VIH. La campaña está diseñada para crear conciencia en esta generación sobre el riesgo real para la transmisión del VIH que conlleva el uso de drogas y motiva a los jóvenes a compartir esta información con sus compañeros para prevenir la propagación de esta enfermedad.
En los últimos años ha aumentado en España el consumo de cannabis problemático y "gravemente perjudicial para la salud" en adolescentes, que podría afectar ya a unos 83.000 menores de 14 a 18 años, que representan al 16 por ciento de los que lo han consumido en el último año y al 3,8 por ciento de todos los jóvenes de este grupo de edad, según datos del Plan Nacional sobre Drogas.
Jóvenes que consumen cannabis podrían estar poniendo en riesgo su fertilidad. El esperma es mejor en quienes no tuvieron relaciones sexuales en 6 días. Hábitos como el consumo de alcohol y tabaco tienen poco efecto.
En los casos más extremos los chicos han tenido que ser rescatados por la policía de la habitación, llevan años sin comer con la familia o han perdido el control de esfínteres por estar delante de la pantalla. En los últimos dos años se está viendo un comportamiento similar con las redes sociales.
Cuando se observan los datos con un poco más de perspectiva, el mensaje es menos tranquilizador. Los riesgos no desaparecen. Simplemente cambian de forma.
Un estudio publicado en Science Advances analiza cómo la cocaína modifica circuitos neuronales específicos del cerebro y contribuye a los comportamientos de búsqueda de la droga.