La mayoría de los adolescentes que han probado la marihuana han consumido la droga en más de una forma, incluidos los productos de cannabis que se fuman, se comen o se 'vapean', según muestra una nueva investigación de la Universidad del Sur de California (USC, por sus siglas en inglés), en Estados Unidos.
Solo un 32 por ciento de los adolescentes madrileños hace un uso adecuado de Internet, mientras que el 31,5 por ciento muestra señales de riesgo, un 23,3 mantienen una conducta de uso abusiva y un 13,2 muestra una clara dependencia comportamental en el uso de la red, de acuerdo con los resultados de un estudio realizado por la Cátedra para el Desarrollo Social de la Universidad Camilo José Cela (UCJC), que será expuesto este miércoles en las III Jornadas de Adicciones Comportamentales y Patología Dual, organizadas por la Sociedad Española de Patología Dual (SEPD).
En el marco del Día Internacional de la Prevención del uso de sustancias peligrosas, se busca que se genere un diálogo sobre las mejores estrategias para frenar este problema entre las familias, profesorado y adultos responsables del cuidado de niños, niñas y adolescentes.
Un estudio de la Universidad Loyola Marymount de Los Ángeles, Estados Unidos, revela que las chicas que se emborrachaban asiduamente durante secundaria tenían menor masa ósea menor en la columna vertebral.
El consumo problemático de drogas en adolescentes se puede predecir por la manera en que reacciona el cerebro ante ciertos estímulos en esas edades, según revela un estudio que publica en la revista "Nature".
El tratamiento de drogodependencia se hace imprescindible cuando las drogas se integran en la vida de una persona, de tal manera que la organizan supeditando otras metas vitales como relaciones afectivas estables, mantenimiento de un trabajo, del nivel de estudios o acarreando problemas legales.
Investigadores de la Universidad de Huelva han desarrollado un trabajo que les ha permitido trazar una tipología de los adolescentes en base al consumo de alcohol y sus contextos de desarrollo que puede servir al diseño de programas de prevención y de promoción de la salud más efectivos.
Cuando se observan los datos con un poco más de perspectiva, el mensaje es menos tranquilizador. Los riesgos no desaparecen. Simplemente cambian de forma.
Un estudio publicado en Science Advances analiza cómo la cocaína modifica circuitos neuronales específicos del cerebro y contribuye a los comportamientos de búsqueda de la droga.