La Asociación Proyecto Hombre presenta las XIX Jornadas sobre Adicciones, en esta ocasión sobre la temática de las adicciones a las nuevas tecnologías de la información y comunicación.
La REICA rechaza la idea de abordar la adicción sólo como una enfermedad que debe seguir tratamiento farmacológico y ubicarse en la red sanitaria de salud mental.La evidencia científica demuestra que el abordaje de las adicciones debe considerar una aproximación biopsicosocial, centrada en la persona y en su desarrollo y desentendida de los intereses de la industria farmacéutica.
La ansiedad, la impulsividad y el consumo de alcohol, predictores de la dependencia al dispositivo, al que son adictos el 5% de los españoles, según un estudio en el que participa la Universidad Complutense.
La dependencia es similar a la de las drogas, pero en este caso no hay metadonas. La adicción conductual se ha hecho más visible en una sociedad rendida al uso de las nuevas tecnologías, donde la adicción al juego ha encontrado un nuevo filón.
Investigadores claman por los derechos de la persona adicta y piden la atención integral del estado. Es urgente atender a 5.000 adictos en situación de calle, que aunque son solo un 5% de los consumidores de sustancias psicoactivas, debido a su condición no pueden desplazarse a los centros de salud. Además, las mujeres estarían dentro de los colectivos afectados entre las personas con drogodependencia que están en situación de calle.
El PSOE ha pedido al Gobierno, a través de una proposición no de ley registrada en el Congreso, un plan específico para prevenir la ciberadicción entre la sociedad y, más concretamente, entre la población adolescente.
Una campaña organizada por la fundación Patología Dual señala que uno de los principales mitos que existen sobre drogas es que las personas que se vuelven adictas no lo hacen porque quieran sino porque tienen una mayor vulnerabilidad genética.
Según asegura una psicóloga clínica del Hospital Vithas-Nisa Aguas Vivas, Clara Díez, el trastorno antisocial y evitativo son las principales enfermedades mentales que padecen las personas con dependencia al alcohol, drogas o ciertos fármacos. Tras estas dos patologías se encontrarían el trastorno dependiente y el límite, todo esto siguiendo los criterios CIE-10 o DSM-5.
Cuando se observan los datos con un poco más de perspectiva, el mensaje es menos tranquilizador. Los riesgos no desaparecen. Simplemente cambian de forma.
Un estudio publicado en Science Advances analiza cómo la cocaína modifica circuitos neuronales específicos del cerebro y contribuye a los comportamientos de búsqueda de la droga.