Las drogas psicodélicas también pueden tener poderes que alteren la mente en el sentido físico. Un nuevo estudio, publicado este martes (día 12) en la revista 'Cell Reports', descubrió que las drogas psicodélicas, específicamente DOI, DMT y LSD, pueden cambiar las células cerebrales en ratas y moscas, haciendo que las neuronas tengan más probabilidades de ramificarse y conectarse entre sí. El trabajo respalda la teoría de que los psicodélicos podrían ayudar a combatir la depresión, la ansiedad, la adicción y el trastorno por estrés postraumático.
En una declaración publicada en el 'European Respiratory Journal,' una coalición de médicos del aparato respiratorio y científicos de los seis continentes advierte sobre los peligros que representan para los niños y adolescentes los cigarrillos electrónicos. Dicen que hay una creciente evidencia de que los cigarrillos electrónicos (e-cigarrillos) dañan la salud y son altamente adictivos, pero que los fabricantes los están comercializando como cigarrillos "más saludables" y su popularidad entre los jóvenes está creciendo.
El estudio, llevado a cabo por científicos del Centro de Investigación Biomédica en Red de Enfermedades Cardiovasculares, abre la puerta a analizar la predisposición genética en otras cardiopatías de origen tóxico.
Las drogas psicodélicas, tras ser prohibidas, despuntan de nuevo como posibles tratamientos, después de varias décadas en el ostracismo. Las drogas psicodélicas, tras ser prohibidas, despuntan de nuevo como posibles tratamientos, después de varias décadas en el ostracismo. El consumo de LSD "en un entorno terapéutico puede ser beneficioso para pacientes con ansiedad asociada con enfermedad grave, depresión o adicción", concluye una reciente revisión de estudios.
En un momento en que cada vez son más las muertes por sobredosis relacionadas con agonistas de los opiáceos increíblemente potentes, como el fentanilo y otras sustancias análogas, aumenta la presión para encontrar antídotos más eficaces.
Se suma a la campaña 'El tabaco rompe corazones' para concienciar de las graves repercusiones cardiovasculares de su consumo. El acto central de la jornada estará presidido por la consejera de Sanidad, tendrá lugar en el Paraninfo de la Universidad de Cantabria (UC) e incluirá la entrega de diplomas de la Red Cántabra de Centros Sanitarios Sin Humo.
España no vive una crisis por el abuso de opiáceos como Estados Unidos, pero sí que el diazepam y otras benzodiacepinas, los fármacos para tratar la ansiedad, se cuentan entre los medicamentos más consumidos. Su efectividad ha provocado que se banalice su uso, que se da en edades cada vez más tempranas, y que se olviden sus potenciales efectos secundarios.
Más de la mitad de la población ya no asocia disfrutar de la noche con consumir alcohol. Una señal de que la relación entre ocio, socialización y alcohol está cambiando.