Cuando se observan los datos con un poco más de perspectiva, el mensaje es menos tranquilizador. Los riesgos no desaparecen. Simplemente cambian de forma.
¿Puede imaginarse vivir en un país que desde hace 64 años su pueblo sufre un bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos? Hablo del pueblo de Cuba.
n aquellos momentos donde sólo te importa el presente más inmediato, donde te sientes invencible o por el contrario te sientes que la vida no vale la pena, es cuando los consumos de drogas son más presentes.
Buscar sensaciones fuertes es algo inherente a la propia naturaleza, sobre todo en algunas etapas de nuestra vida. Los adolescentes, por ejemplo, se embarcan en muchas aventuras de alto riesgo que aceleran su motivación de una manera explosiva e incendiaria.
Si el cansancio fuera a lo máximo a lo que se arriesgasen las personas que salen del “armario psicoactivo”, no sería tan grave. Pero la censura, la violencia social-laboral permanente y ubicua en la sociedad “alcohol-normativa” no va sólo de esto; es mucho más hiriente y profunda, incluso antes de llegar al artículo 368 de nuestro querido Código Penal.
De hecho, vivimos en el confinamiento de las pantallas. El protagonismo lo tienen ellas: la distracción y el ocio, las conversaciones, las noticias, las relaciones, el instituto, el trabajo, la soledad, la compañía, las ganas, el descubrimiento, la curiosidad, la información, la desinformación, los fakes, la procrastinación.
Las crisis nos permiten valorar nuestra capacidad de adaptación, son oportunidades de cambio y autoconocimiento para los recursos, los equipos profesionales y también, para las personas usuarias
Ojalá saliéramos de esta epidemia con alguna lección aprendida; ojalá sea la necesidad de avanzar en esa gobernanza global que deje atrás toda tentación individualista del tipo American First, Get Brexit Done, primero los de casa y miopías similares
La nicotina es la sustancia con el más alto potencial adictivo de las que conocemos por su farmacodinámica y por el hecho de que la vía habitual de consumo sea la fumada, lo que refuerza dicho potencial adictivo
Ansiedad, baja tolerancia a las sustancias, euforia y nuevas drogas se convierten en el principal riesgo para la reapertura de la vida social en contextos donde se presentan consumo. Hay que prestar especial atención a la generación de adolescentes jóvenes que debieron entrar al consumo y la fiesta en este año de encierro y han salido a comerse el mundo para luego vomitarlo. Ni el sistema de salud ni la industria se han preparado para la reapertura de la fiesta. Qué hacer para minimizar este impacto inevitable.