Cuando se observan los datos con un poco más de perspectiva, el mensaje es menos tranquilizador. Los riesgos no desaparecen. Simplemente cambian de forma.
¿Puede imaginarse vivir en un país que desde hace 64 años su pueblo sufre un bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos? Hablo del pueblo de Cuba.
Ansiedad, baja tolerancia a las sustancias, euforia y nuevas drogas se convierten en el principal riesgo para la reapertura de la vida social en contextos donde se presentan consumo. Hay que prestar especial atención a la generación de adolescentes jóvenes que debieron entrar al consumo y la fiesta en este año de encierro y han salido a comerse el mundo para luego vomitarlo. Ni el sistema de salud ni la industria se han preparado para la reapertura de la fiesta. Qué hacer para minimizar este impacto inevitable.
En España no existe una clasificación profesional de las personas que se dedican a la prevención de adicciones, ni siquiera unos perfiles consensuados, tampoco una delimitación de competencias.
Al igual que nos pasó con el tabaco, se precisan muchos años de estudio para poder identificar los daños causa su consumo, y más teniendo en cuenta la variabilidad de estos productos y sus componentes. Los datos disponibles hasta ahora nos hablan, además de adicción a la nicotina que también tiene efectos cardiovasculares perjudiciales, inflamación pulmonar crónica, trastornos neurológicos, cardiovaculares
La COVID ha desencadenado la mayor fuente de rumores y desinformación conocida (Larson, 2020). En abril del 2020, la base de datos CoranaVirusFact Alliance, había registrado 3800 mentiras relacionadas con el coronavirus circulando a nivel mundial
Una actuación preventiva integral no puede descuidar las posibilidades de una educación para la salud efectiva. La educación es, en este sentido, parte indispensable de la respuesta.