Cuando se observan los datos con un poco más de perspectiva, el mensaje es menos tranquilizador. Los riesgos no desaparecen. Simplemente cambian de forma.
¿Puede imaginarse vivir en un país que desde hace 64 años su pueblo sufre un bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos? Hablo del pueblo de Cuba.
Lo esencial fue fortalecer todos los factores protectores y mitigar los riesgos en el ámbito de la comunidad, en un círculo completo que va desde los padres, el grupo de amigos, el ambiente del colegio o el tiempo libre fuera del horario escolar
Dada la presencia del botellón anterior a la pandemia, y teniendo en cuenta lo agudo del confinamiento y las posteriores restricciones, cierta efervescencia de esta práctica parecía más que probable.
Vamos a dedicar un breve artículo a trazar una escala referida al consumo del cannabis por vía pulmonar, desde la forma que más riesgos y daños específicos conlleva a la que menos.
Sabemos que las mujeres evitan estar en la calle, aunque eso les suponga habitar alojamientos inseguros para reducir el riesgo de la violencia en la calle donde están aún más expuestas.
En un momento de creciente preocupación por la incidencia de problemas de salud mental y adicciones en todo el mundo, la investigación clínica con psicodélicos para el tratamiento de depresión, ansiedad, adicciones y estrés post traumático promete revolucionar el campo de la salud mental y el futuro de los tratamientos, si los usamos con responsabilidad y prudencia.
La realidad es que el periodismo de calidad, bien hecho, contrastado, es la respuesta a la desinformación. El periodismo puede contribuir a cambiar visiones del mundo o a perpetuarlas. Lo hemos visto claramente en adicciones.
En origen, la palabra designaba a la 2C-B, de hecho, corresponde más menos a su pronunciación en inglés, como es obvio. Sin embargo, en absoluto esta sustancia era así llamada en el Estado español, donde se conocía (poco, en cualquier caso) como “nexus” (“afro”, en menor medida) o directamente por sus siglas.
No se trata solo de que los periodistas comuniquen mejor cuando hablen de drogas, se trata también de que los profesionales de las adicciones sean buenos comunicadores