La Organización Panamericana de la Salud (OPS) advirtió que los trastornos por consumo de drogas se han convertido en una preocupación creciente de salud pública en la región de las Américas, debido a su impacto en la mortalidad, la carga de enfermedad y los sistemas sanitarios.
Según la OPS, el consumo problemático de drogas está asociado a un aumento de muertes prevenibles, especialmente por sobredosis, así como a mayores tasas de discapacidad y enfermedades asociadas. La organización subraya que estos trastornos afectan de manera desproporcionada a poblaciones en situación de vulnerabilidad, lo que agrava las desigualdades sociales y sanitarias en la región.
El organismo regional de la Organización Mundial de la Salud indica que, pese a la magnitud del problema, el acceso a servicios de prevención, tratamiento y atención sigue siendo limitado en muchos países. Entre las principales barreras identificadas se encuentran la falta de recursos, la escasa integración de los servicios de salud mental y adicciones, y el estigma que enfrentan las personas con trastornos por consumo de sustancias.
La OPS destaca la necesidad de fortalecer los sistemas de salud para ofrecer respuestas integrales basadas en la evidencia, que incluyan intervenciones de prevención, tratamiento oportuno y continuidad de cuidados. También hace hincapié en la importancia de adoptar enfoques centrados en la salud pública y los derechos humanos, en lugar de respuestas exclusivamente punitivas.
Asimismo, el organismo llama a los Estados miembros a invertir en políticas y programas que permitan abordar los trastornos por consumo de drogas de forma sostenible, con especial atención a la detección temprana y a la atención comunitaria. La OPS subraya que estas acciones son clave para reducir la carga de enfermedad asociada al consumo y mejorar los resultados en salud a largo plazo.



