La Secretaría de Salud de México presentó los resultados de la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco (ENCODAT) 2025, el principal instrumento para medir la evolución del uso de sustancias psicoactivas en el país. La encuesta, que da continuidad a las mediciones iniciadas en 1988, ofrece una radiografía actualizada del consumo de drogas, alcohol y tabaco, e incorpora por primera vez un bloque amplio sobre salud mental.
El estudio se realizó en hogares con representatividad nacional y regional. Fueron entrevistados 3.847 adolescentes de 12 a 17 años y 15.353 personas adultas de 18 a 65 años. La información permite comparar tendencias con la edición de 2016 y observar cambios en patrones de consumo, edad de inicio y acceso a tratamiento.
En el ámbito de las sustancias de uso ilegal, el cannabis se mantiene como la sustancia más consumida y muestra un aumento claro respecto a 2016. En la población adulta, el consumo alguna vez en la vida pasó de 9,3% a 13,3%. En el último año, el 2,5% de las personas adultas reportó haber consumido esta sustancia. También se registraron incrementos en el uso de alucinógenos y de estimulantes tipo anfetamínico. En cambio, el consumo de cocaína se mantuvo estable en 4%, y el de heroína continúa en niveles muy bajos, en torno al 0,2%.
Uno de los datos que más llama la atención es el aumento en el consumo de opioides. El uso alguna vez en la vida pasó de 0,1% en 2016 a 1,6% en 2025, y el consumo en el último año se situó en 0,8%, frente a menos de 0,1% en la medición anterior. Estos datos se producen en un contexto internacional marcado por la expansión de opioides sintéticos y la preocupación por sus efectos en la salud pública.
Al mismo tiempo, la edad promedio de inicio del consumo de cualquier droga aumentó. Pasó de 17,8 años en 2016 a 20,1 años en 2025. El incremento se observó tanto en hombres como en mujeres y fue más evidente en la población adulta. En adolescentes no se registraron cambios significativos en la edad de inicio (14,2 años).
En relación con el alcohol, el 73,7% de la población de 12 a 65 años reportó haber consumido alguna vez en la vida. Aunque el consumo en hombres se mantuvo relativamente estable, en mujeres se observó un aumento respecto a 2016. Sin embargo, el consumo en el último año descendió ligeramente, pasando de 49,1% a 46,1%, y también disminuyeron los indicadores de consumo excesivo. En adolescentes, la prevalencia de consumo de alcohol alguna vez en la vida bajó de 39,8% a 33,9%, lo que apunta a una reducción en este grupo de edad. En población adulta, en cambio, la prevalencia se mantiene elevada.
En el caso del tabaco, la encuesta muestra que el 12,4% de las personas usuarias de tabaco fumado presenta criterios de adicción a la nicotina. Aunque una mayoría manifestó interés en dejar de fumar y más de la mitad intentó hacerlo en el último año, el acceso a apoyos formales sigue siendo limitado.
Por otro lado, uno de los hallazgos más preocupantes es la baja búsqueda de atención profesional (0,5%). Incluso entre las personas con algún tipo de trastorno por el uso de sustancias, apenas el 7,3% recibió atención profesional. La mayoría de quienes buscaron ayuda lo hicieron en grupos de apoyo mutuo, por encima de otros dispositivos sanitarios.
La ENCODAT 2025 amplía además su enfoque al incorporar indicadores de malestar psicológico, comportamiento suicida, violencia asociada al consumo y problemas relacionados con juegos de apuestas y videojuegos. Esta ampliación responde a la necesidad de analizar el consumo de sustancias en un contexto más amplio, teniendo en cuenta factores sociales y emocionales que pueden estar relacionados. También señala que se incorporaron estos módulos para poder evaluar mejor los posibles impactos de las políticas públicas y para contar con información actualizada sobre riesgos emergentes.
En los últimos 12 meses, el 8,1% de la población de 12 a 65 años reportó haber experimentado malestar psicológico, con una prevalencia mayor en mujeres (10,6%) que en hombres (5,4%). La situación es más marcada en adolescentes, donde el 10% declaró malestar psicológico reciente, y especialmente en las mujeres (13,2%). En la Ciudad de México la prevalencia supera la media nacional, alcanzando el 11,6%.
En relación con el comportamiento suicida, el 1,9% de la población manifestó haber tenido este tipo de ideas en el último año, el 1,1% llegó a planearlo y el 0,7% reportó un intento. Entre adolescentes las cifras son más altas y las diferencias por sexo vuelven a ser claras, con mayores prevalencias en mujeres jóvenes.
La encuesta también recoge datos sobre violencia y otros riesgos asociados. El 12,3% de la población de 12 a 65 años reportó haber experimentado algún tipo de violencia reciente, cifra que aumenta hasta el 18,1% en adolescentes.
Sobre la participación en juegos de apuestas, el 4,3% participó en juegos de apuestas, y entre quienes lo hicieron, el 6,3% cumplió criterios de juego problemático. En adolescentes, casi siete de cada cien participaron en apuestas y una proporción similar presentó señales de problema. Además, en el uso de videojuegos el 23,2% de la población jugó en el último año. Entre quienes juegan, el 0,9% cumplió criterios de trastorno por videojuegos. En adolescentes, el uso es mucho más extendido: casi seis de cada diez jugaron videojuegos en el último año y el 1,2% presentó indicadores compatibles con trastorno.
Las autoridades sanitarias mexicanas señalan que estos resultados permitirán ajustar políticas de prevención, tratamiento y regulación, en un escenario marcado por cambios en la disponibilidad y potencia de algunas sustancias. La encuesta confirma que, aunque ciertos indicadores muestran estabilidad o descenso, persisten retos importantes, especialmente en el acceso a tratamiento y en la aparición de nuevos riesgos asociados al consumo.



