«Fui el más crítico con esta ley y 15 años después te puedo decir que fue lo mejor que hizo Zapatero». Así resume un hostelero de 53 años la reforma de la ley antitabaco de 2005 que entró en vigor el 2 de enero de 2011. Sentado en el comedor recién fregado de un conocido restaurante de menú del centro de Madrid, recuerda cómo a sus 38 años veía el futuro negro si se constataba la prohibición de fumar en los bares. «En plena crisis económica, lo que nos faltaba era perder el curro», recuerda.
Pero nada de eso ocurrió. La ley se aprobó, entró en vigor y la gente siguió yendo a su restaurante. El hostelero madrileño, que por aquel entonces trabajaba en el local en el que atiende a Público en 2025, terminó haciéndose cargo del negocio. «Yo he llegado a tragar mucho humo», desliza rememorando sus primeros años en el oficio. Por eso celebra que terminara aprobándose aquella norma y reconoce con honestidad que «el que estaba equivocado» era él.



