La Fundación Atenea acaba de publicar una investigación basada en relatos de mujeres en riesgo o sin hogar y la relación entre violencia de género y exclusión residencial. El estudio analiza cómo muchas mujeres enfrentan el dilema de seguir en una relación violenta para mantener vivienda o abandonarla y arriesgarse a quedarse sin hogar. Por lo que la violencia de género suele ser el principal desencadenante de la exclusión residencial femenina.
El análisis identifica como factores comunes, la falta de redes de apoyo y experiencias de maltrato en la infancia y la adolescencia. También se ha identificado una falta de coordinación entre los servicios de atención a la violencia de género y los recursos para personas sin hogar.
Algunas mujeres narran estrategias de supervivencia como mantener relaciones violentas, vivir en lugares inseguros o residir en clubes ejerciendo la prostitución. Mientras que las mujeres que termina en situación de calle, sufren múltiples violencias (físicas, psicológicas, verbales y sexuales) y a menudo también problemas de adicciones o salud mental, lo que dificulta salir de esa situación.
Un eje fundamental en la vida de estas mujeres es la maternidad. Esta influye enormemente en la toma de decisiones, pues el cuidado de hijos/as aumenta la presión económica y emocional y existe miedo a perder la custodia por la precariedad residencial.
La situación se ha visto agravada en los últimos años por la crisis de la vivienda (los alquileres han subido entre un 94% y un 107%, y los salarios tan solo un 21%). Además, hay discriminación en el acceso a la vivienda hacia las mujeres con hijos o hijas migrantes.
Por todas estas razones analizadas, el informe propone: Más plazas para mujeres en recursos residenciales, crear recursos específicos para mujeres con o sin hijos y mejorar las políticas públicas conectando la protección frente a la violencia de género con el acceso a vivienda estable.
El estudio completo se puede leer aquí.



