La cocaína modifica el cerebro y aumenta el riesgo de recaídas incluso después de dejar la droga. Esto ocurre por la transformación biológica que genera la droga en el organismo y no por falta de voluntad de adicto, de acuerdo a una investigación de la Universidad de Michigan publicada en Science Advances.
El hallazgo demuestra cómo la droga altera el funcionamiento del hipocampo, lo que fortalece la compulsión por consumirla nuevamente. Este descubrimiento plantea nuevas opciones para el tratamiento de adicciones.



