En los últimos años, el juego online ha dejado de ser un fenómeno marginal para consolidarse como una de las industrias digitales de mayor crecimiento en Chile. A partir de la pandemia, el cambio en los hábitos de consumo, la aceleración tecnológica y la normalización del entretenimiento remoto impulsaron con fuerza el iGaming, generando un mercado activo, dinámico y económicamente relevante. Sin embargo, este crecimiento se ha producido en un contexto regulatorio incompleto, donde la legislación vigente no ha avanzado al mismo ritmo que la innovación digital.
Estimaciones de consultoras internacionales especializadas en entretenimiento online sitúan al mercado chileno de apuestas y casinos digitales entre los más relevantes de América Latina en términos de usuarios activos y volumen de transacciones. Aunque las cifras exactas varían según la fuente, el consenso es claro: el juego online ya no es un fenómeno emergente, sino una industria plenamente instalada. El desafío ahora no es su existencia, sino cómo se garantiza la transparencia y la protección del usuario en un entorno aún no regulado de forma específica.



