La provincia canadiense de Columbia Británica anunció que no prolongará el programa piloto de despenalización de la posesión de pequeñas cantidades de sustancias para uso personal, que comenzó en enero de 2023 y finalizará el próximo 31 de enero de 2026. La decisión fue comunicada por la ministra de Salud provincial, Josie Osborne, quien reconoció que la medida no consiguió los efectos esperados.
El programa se puso en marcha tras recibir una exención temporal del Gobierno federal canadiense, que permitió durante tres años que las personas adultas pudieran poseer hasta 2,5 gramos acumulados de determinadas sustancias sin ser detenidas ni procesadas. La iniciativa buscaba tratar el consumo de drogas como una cuestión de salud pública y no como un delito penal.
Al anunciar el fin del piloto, la ministra de Salud subrayó que la provincia se centrará ahora en reforzar un sistema integral de atención en salud mental y adicciones. Según explicó, el objetivo es priorizar la prevención, el tratamiento, la reducción de daños y el acompañamiento en los procesos de recuperación, apostando por intervenciones que permitan a las personas recibir apoyo de manera temprana y continuada.
«Estamos construyendo un sistema más completo y completo de atención de salud mental y adicciones en B.C., que incluye prevención, tratamiento y recuperación, reducción de daños y cuidados posteriores», dijo Osborne en un comunicado.
La decisión ha generado reacciones diversas. Representantes policiales valoraron positivamente el fin de la exención y señalaron que la despenalización, por sí sola, no aborda las causas profundas de los problemas de consumo ni la falta de recursos en tratamiento y vivienda. Por otro lado, liderazgos de comunitarios y organizaciones sociales criticaron el anuncio y advirtieron de que el abandono de la despenalización puede reforzar el estigma y aumentar la desigualdad en el acceso a la salud y la justicia, especialmente entre poblaciones ya afectadas.
Columbia Británica fue la primera provincia de Canadá en poner en marcha un piloto de estas características, inspirado en experiencias internacionales que exploran alternativas a la criminalización. Con el fin del programa, la posesión de pequeñas cantidades de drogas volverá a estar penalizada fuera de los espacios específicamente autorizados, aunque la producción y el tráfico de estas sustancias nunca dejaron de ser ilegales durante el piloto.



