La adicción es una enfermedad neurológica crónica en la que se pierde el control sobre el consumo de sustancias o conductas que resultan nocivas. Pero «también altera procesos psicológicos que utilizamos constantemente en la vida diaria, especialmente, aquellos relacionados con cómo entendemos a otras personas», explica el neurocientífico Carlos Spuch, del Instituto de Investigación Sanitaria Galicia Sur (IISGS). Junto al Centro Asistencial de Drogodependencias de Vigo (Cedro), ha liderado un proyecto para analizar si es posible mejorar estas habilidades sociales con un programa de adiestramiento cognitivo digital. Y el resultado ha sido positivo: «el cerebro social también puede entrenarse».
Lo han probado en un ensayo clínico con 47 personas con trastorno por el uso de sustancias de 15 centros de toda España.



