Nicolás Piñeiro (1983) es Antropólogo social y cultural. Durante los últimos veinte años ha trabajado en diferentes proyectos enfocados en la intervención con personas en situación de vulnerabilidad social, principalmente en los ámbitos de la reducción de daños con personas que usan drogas y en el contexto de infancias y adolescencias en riesgo de exclusión. Su participación en estas realidades se ha centrado tanto en la intervención directa (programas Outreach, Centros de día y Unidades móviles) como en el diseño, implementación y evaluación de programas destinados a provocar un impacto positivo en las poblaciones destinatarias.
Desde el 2018 ha compaginado su trabajo en el medio en contextos desfavorecidos con la investigación y la docencia en diferentes Universidades (UOC, UPF) y la formación para entidades del sector social, aparte de participar en diversas iniciativas de investigación y desarrollo de contenido educativo relacionado con fenómenos relacionados con los usos de sustancias psicoactivas. Actualmente es investigador a tiempo completo en Episteme Social y profesor en la UOC.
Por tanto, nos encontramos con un modelo sanitario cerrado que deja fuera el autocultivo con fines terapéuticos o la dispensación en farmacias comunitarias
Este problema debería unirse a la lista de esas otras cuestiones que no tenemos resueltas ni como sociedad ni epistemológicamente, como el alivio de los malestares emocionales