Además de los daños que el consumo del alcohol provoca a nivel físico y mental en los adolescentes sin culminar su desarrollo, su combinación con bebidas energizantes se ha tornado una tendencia muy peligrosa.
Unos 300 estudiantes procedentes de cuatro centros educativos de la capital participaron ayer en un debate centrado en la prevención del consumo de estupefacientes a través de la ciencia.
La impulsan dos proyectos de ley en Ciudad y Provincia y los especialistas tienen distintas posturas. Y la apoyan los familiares de las víctimas de conductores alcoholizados.
Un estudio presentado en la Universidad de Deusto revela que su uso entre la población de entre 18 y 25 años viene marcado por los valores. Un 40% de estos consumidores se emborracha todos los fines de semana. El 25%, además, opta por el policonsumo y fuma cannabis a diario. La muestra se obtuvo zonas de marcha de Madrid, Valencia y Bilbao.