Naciones Unidas ha estimado que Sudáfrica tenía 5,3 millones de adultos infectados a finales de 2002, la cifra más elevada de cualquier país del mundo.
El plan, promovido por la Organización Mundial de la Salud (OMS), recoge medidas prácticas para combatir el hábito de fumar, empezando por los trabajadores de salud, quienes deben predicar con el ejemplo.