De fármaco aprobado por la FDA en 1981 para el trastorno de pánico a icono del trap: la historia comercial y cultural que convirtió al alprazolam en la benzodiacepina más buscada del mercado ilegal.
El Senado despachó a ley un proyecto que agrava las sanciones al tráfico de sustancias altamente tóxicas —fentanilo, carfentanilo, ketamina y metanfetamina— con penas...
El impacto emocional de la abstinencia también deja huellas invisibles. No solo es el cuerpo reclamando una sustancia; es la mente tratando de acomodarse a la pérdida
La falta de formación sobre violencia, consumo y trauma perpetúa un reduccionismo que desvía la mirada hacia las sustancias, culpabiliza a las mujeres y oculta la raíz estructural de la violencia: la desigualdad patriarcal.
Por tanto, nos encontramos con un modelo sanitario cerrado que deja fuera el autocultivo con fines terapéuticos o la dispensación en farmacias comunitarias
En el mercado de drogas de Costa Rica, las mujeres suelen participar desde los márgenes, ocupando los eslabones más bajos y asumiendo riesgos que ponen su cuerpo en el centro de la transacción. Instrumentalizados por su capacidad de portar drogas y ser “penetrados” por el “producto de valor”, sus cuerpos sostienen transacciones y permiten la supervivencia en condiciones adversas, sin posibilidad de negociación.
A su vez, se genera un importante sesgo de género en la toma de benzodiacepinas al ser las mujeres y personas trans* las que consumen con más frecuencia estos fármacos
Como figura trascendente en el conocimiento y divulgación del conocimiento de las sustancias psicoactivas, la libertad individual y gestión de placeres y riesgos de ellas
En un festival de psytrance en plena naturaleza, la duración prolongada, el ritmo cíclico de noche y amanecer y el espacio abierto favorecen la presencia de psicodélicos y empatógenos.
Que 13 de cada 100 personas de entre 55 y 64 años hayan consumido este tipo de fármacos durante el mes anterior, y que lo haga a partir de los 64 años una de cada tres mujeres y el 13,5 % de los hombres, merecería una reflexión a fondo sobre la medicalización de la vida cotidiana y la atención sanitaria de gatillo fácil a la hora de la prescripción de estos fármacos. Procesos que no solo afectan a las personas mayores, pero que con ellas adquieren mayor relevancia.