Desde 2007 existe documentación sobre el daño que provoca en la vejiga. En Chile, los casos se multiplicaron junto con el consumo. En las guardias médicas, nadie pregunta todavía si la persona que llega con sangre en la orina usa ketamina.
La FDA acepta desde 2025 la reducción del consumo como criterio de éxito en ensayos clínicos, pero los registros de los centros aún solo distinguen entre abstinencia y fracaso
Si algo nos recuerda este informe es que las políticas de drogas son, o deberían ser, en última instancia, políticas de salud pública, justicia social y de garantía de derechos.
¿Cuál debería ser el significado profundo de la perspectiva interseccional? No tengo la respuesta, pero si querría aportar algunas reflexiones al respecto desde la práctica profesional.
La adopción de una terminología específica para hacer más aceptable una intervención no punitiva en lo relativo a las drogas es una hipótesis plausible