Desde 2007 existe documentación sobre el daño que provoca en la vejiga. En Chile, los casos se multiplicaron junto con el consumo. En las guardias médicas, nadie pregunta todavía si la persona que llega con sangre en la orina usa ketamina.
La FDA acepta desde 2025 la reducción del consumo como criterio de éxito en ensayos clínicos, pero los registros de los centros aún solo distinguen entre abstinencia y fracaso
Y en esta «retoma de la normalidad», ¿qué lugar tienen las drogas o el consumo de drogas? Después de esta etapa pasada, habrá personas que habrán aumentado los consumos, quien los habrá mantenido, y también quien los habrá disminuido o dejado totalmente, todo por varios y diferentes motivos. ¿Pero tal vez algunos de estos «cambios» habrán sido temporales o pasajeros?
Necesitamos una educación que, además de invertir para cerrar la brecha educativa de la que habla Save the Children, anime a desoír las llamadas al «sálvese quien pueda»
n aquellos momentos donde sólo te importa el presente más inmediato, donde te sientes invencible o por el contrario te sientes que la vida no vale la pena, es cuando los consumos de drogas son más presentes.
Buscar sensaciones fuertes es algo inherente a la propia naturaleza, sobre todo en algunas etapas de nuestra vida. Los adolescentes, por ejemplo, se embarcan en muchas aventuras de alto riesgo que aceleran su motivación de una manera explosiva e incendiaria.
Si el cansancio fuera a lo máximo a lo que se arriesgasen las personas que salen del “armario psicoactivo”, no sería tan grave. Pero la censura, la violencia social-laboral permanente y ubicua en la sociedad “alcohol-normativa” no va sólo de esto; es mucho más hiriente y profunda, incluso antes de llegar al artículo 368 de nuestro querido Código Penal.
De hecho, vivimos en el confinamiento de las pantallas. El protagonismo lo tienen ellas: la distracción y el ocio, las conversaciones, las noticias, las relaciones, el instituto, el trabajo, la soledad, la compañía, las ganas, el descubrimiento, la curiosidad, la información, la desinformación, los fakes, la procrastinación.
Las crisis nos permiten valorar nuestra capacidad de adaptación, son oportunidades de cambio y autoconocimiento para los recursos, los equipos profesionales y también, para las personas usuarias
Es, más que nunca, tiempo de innovar, de fortalecer estrategias que mostraron su eficacia y ensayar metodologías novedosas que resulten viables en las condiciones actuales. Es tiempo de reinventar también la prevención.