Lo vi en mi propio proceso de rehabilitación. Hombres y mujeres que, meses después de abandonar el cannabis, siguen sin poder terminar un libro, sin concentrarse, sin redactar un correo coherente. La «neblina mental» no es una metáfora. Es el rastro biológico de una sustancia que América Latina ha decidido canonizar antes de entenderla.
En las salas de terapia grupal e individual de Chile se repite esta escena que la industria prefiere omitir.
La semana pasada, The Lancet Psychiatry publicó la revisión científica más exhaustiva de la historia sobre cannabis y salud mental. 54 estudios. 45 años de evidencia. El veredicto es directo: la evidencia disponible rara vez justifica la prescripción rutinaria de cannabinoides para condiciones de salud mental. No hay pruebas de eficacia para tratar la ansiedad, la depresión ni el estrés postraumático, que son exactamente las condiciones por las que más se prescribe en la región.
Por cada siete pacientes tratados con cannabinoides, uno experimentó un efecto adverso que no hubiera ocurrido con placebo. Y este no es un detalle marginal. Es un problema de seguridad pública.
El dato que nadie está mencionando
La misma revisión advierte algo que el debate latinoamericano está ignorando: el cannabis medicinal aumenta el deseo de consumir cocaína en personas con esa adicción. En un continente donde el policonsumo es la norma en los centros de tratamiento público y privado, estamos inyectando combustible al fuego.
Además, investigaciones previas publicadas en el mismo Lancet Psychiatry muestran que los consumidores diarios de cannabis tienen tres veces más probabilidades de desarrollar un trastorno psicótico. Para quienes consumen variedades de alta potencia, ese riesgo se quintuplica.
El negocio que crece mientras la ciencia dice «no»
Mientras la evidencia pide cautela, los números del mercado cuentan una historia muy distinta. Una que pocos saben o se atreven a observar.
El mercado latinoamericano de cannabis medicinal alcanzó 1.060 millones de dólares en 2023, según Statista, y se proyecta que supere los 1.800 millones antes de 2030. En Chile, las ventas se estiman en cerca de 17 millones de dólares para 2026, según BizLatinHub. Colombia ha emitido más de 960 licencias de cultivo. Brasil proyecta alcanzar los 280 millones de dólares en ventas este año.
A nivel global, el mercado de cannabis medicinal fue valorado en 17.300 millones de dólares en 2024 y se proyecta que alcance los 68.100 millones hacia 2034, con una tasa de crecimiento anual del 14,6%, según Emergen Research.
Y la propia revisión de Lancet encontró algo que recibió muy poca cobertura: el 20% de los estudios analizados presentaba vínculos con la industria cannábica, ya sea en las afiliaciones de los autores o en el rol de los patrocinadores en el diseño. Estamos leyendo ciencia financiada por el mismo mercado que debería ser regulado.
Chile prescribe sin trazabilidad. España hace lo contrario.
Mientras Chile avanza con el acelerador, España acaba de frenar con criterio.
En octubre de 2025, el Real Decreto 903/2025 estableció que solo médicos especialistas en el ámbito hospitalario pueden prescribir cannabis medicinal en España. La dispensación ocurre exclusivamente en farmacias hospitalarias autorizadas, con trazabilidad completa ante la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios. Cada prescripción requiere justificación clínica documentada.
En Chile, el Decreto 84 de 2015 y el Artículo 6 de la Ley 20.000 permiten que cualquier médico cirujano habilitado prescriba cannabis. Sin especialidad. Sin formación en adicciones ni salud mental. Plataformas de telemedicina ofrecen recetas en videollamadas de pocos minutos. En algunos casos, el motivo de consulta es el estrés o el insomnio. La videollamada dura menos de diez minutos. La receta llega al correo.
Nadie pregunta si el paciente está en tratamiento por consumo de otra sustancia. No existe un registro que vincule a quienes reciben cannabis medicinal con quienes están simultáneamente en tratamiento por consumo problemático en la red SENDA. Es un punto ciego técnico que nadie quiere auditar porque los números incomodan al mercado.
Lo que ocurre en rehabilitación cuando llega esa receta
En los centros de tratamiento, el escenario se repite. Un paciente ingresa por dependencia al alcohol o la cocaína. Lleva meses de proceso. En algún momento aparece una receta externa de cannabis medicinal obtenida antes o durante la rehabilitación, a veces con diagnóstico de ansiedad o insomnio. El equipo clínico enfrenta entonces una paradoja: el sistema de salud le recetó una sustancia psicoactiva a alguien que está en tratamiento por dependencia a sustancias psicoactivas.
No es un caso aislado. Es un patrón que se repite en silencio porque no hay protocolo nacional que lo aborde. Porque el sistema de salud mental y el sistema de tratamiento de adicciones siguen funcionando como mundos separados, sin comunicación, sin trazabilidad, sin nadie que haga la pregunta correcta.
El mito de lo «natural»
El argumento más resistente sigue siendo el de la naturaleza. Pero la marihuana que circula hoy no es la planta de hace dos décadas. La ingeniería genética ha producido variedades con concentraciones de THC de entre 12 y 18%, frente al 2 a 4% de hace veinte años. Compuestos como el HHC se fabrican en laboratorio y se venden como si fueran naturales. Cannabinoides sintéticos sobreestimulan los receptores cerebrales de forma extrema.
Natural es el último adjetivo que les corresponde.
Lo que sí funciona
Este no es un artículo contra quienes consumen. Cada persona decide sobre su cuerpo. Tampoco es un argumento para volver a la prohibición.
La terapia psicológica, el ejercicio sostenido y la meditación tienen evidencia sólida para la ansiedad y la depresión. Sin efectos adversos. Sin dependencia. Sin receta. Sin conflictos de interés.
Pero esas herramientas no cotizan en bolsa.
¿Estamos tratando la ansiedad o creando una nueva dependencia bajo supervisión médica?
Esa pregunta tiene una respuesta incómoda.
FUENTES
- Wilson J. et al. The Lancet Psychiatry, marzo 2026. Revisión sistemática y metaanálisis sobre cannabinoides y salud mental.
- Di Forti M. et al. The Lancet Psychiatry, 2019. Cannabis de alta potencia y psicosis.
- Statista Market Insights, 2024. Mercado de cannabis medicinal en América Latina.
- BizLatinHub, diciembre 2024. Regulación del cannabis medicinal en América Latina.
- Emergen Research, 2024. Mercado global de cannabis medicinal.
- Real Decreto 903/2025, Ministerio de Sanidad de España, octubre 2025.
- Ley 20.000, Artículo 6 y Decreto 84, Ministerio de Salud de Chile, 2015.
- SENDA Chile. Décimo Cuarto Estudio Nacional de Drogas en Población General.



