Existen baremos que pretenden diferenciar cuándo una cantidad de una sustancia psicoactiva corresponde al autoconsumo y cuándo podría tratarse de un delito de narcotráfico. Sin embargo, una nueva investigación cuestiona la opacidad de estos criterios. Sus autores hallan además equivalencias entre sustancias que no estarían justificadas. Es decir, se igualan la gravedad de unos principios activos con otros sin razonar el motivo de esta equiparación. También señalan que los parámetros establecidos no responden a las características de las drogas más actuales. Asimismo, el estudio encuentra diferencias de proporcionalidad entre las cantidades pautadas para los estupefacientes tradicionales, como la cocaína, la heroína o el cannabis. Para estos, el umbral de cantidades es mayor que para otros productos, cuyos niveles permitidos son más reducidos.
El estudio se publica en la Revista Española de Drogodependencias y analiza los informes sobre dosis de drogas que los tribunales utilizan para valorar si una cantidad está destinada al consumo propio o al tráfico. El Plan Nacional sobre Drogas (PNSD) recoge en su página web el cuadro de dosis mínimas, el cual establece las cantidades de consumo diario y las previsiones para tres a cinco días fijadas por el Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses (INTCF). Estas previsiones se utilizan para valorar el destino al consumo propio o al tráfico.



