Un informe de la Escuela Nacional de Sanidad del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) estima que 13.887 personas mayores de 15 años murieron en 2021 por causas atribuibles al consumo de alcohol. Además, casi dos de cada tres de estos fallecimientos, el 64,9%, fueron prematuros al producirse antes de los 75 años. En las dos décadas analizadas, entre 2001 y 2021, se registraron más de 300.000 muertes atribuibles al alcohol.
El impacto no se limita a las enfermedades relacionadas directamente con el consumo de alcohol. Según el estudio, el cáncer fue la principal causa de mortalidad atribuible al alcohol en 2021, con 5.805 fallecimientos, seguido de las enfermedades digestivas, con 5.303, y las causas externas, con 2.605. Los hombres concentraron el 78,3% de estas muertes y presentaron un riesgo de mortalidad atribuible al alcohol cuatro veces superior al de las mujeres. A pesar de la elevada carga de mortalidad, la tasa estandarizada por edad descendió un 34,7% entre el periodo 2001-2004 y 2021.
Los datos publicados por el Ministerio de Sanidad en junio de 2026 muestran, al mismo tiempo, una reducción del consumo habitual, especialmente entre la población joven. En 2023, el 31,1% de la población declaró consumir alcohol al menos una vez por semana, frente al 48,4% de 2006. Entre las personas de 15 a 24 años, la proporción pasó del 43,8% al 17,9%, una reducción cercana al 60%. Sin embargo, el informe advierte de que esta evolución convive con otros patrones de riesgo: el consumo medio entre quienes beben habitualmente se concentra cada vez más durante los fines de semana y los episodios de consumo intensivo o binge drinking se han incrementado durante la última década.
La Dirección General de Tráfico (DGT) señaló en julio de este año que esta sustancia estuvo presente en el 28% de los siniestros mortales registrados en 2024 y que los fallecidos en siniestros en los que al menos una persona conductora dio positivo en alcohol aumentaron un 9% respecto al año anterior. En la campaña realizada entre el 13 y el 19 de julio de 2026 se llevaron a cabo 213.170 pruebas de alcohol, con 2.259 resultados positivos. Además, 4.233 conductores dieron positivo aunque no superaban la tasa máxima permitida, un dato con el que la DGT recuerda que la única tasa segura al volante es 0,0%.
En conjunto, los datos publicados durante 2026 muestran una evolución desigual del consumo de alcohol en España. Mientras el consumo habitual ha descendido, especialmente entre los jóvenes, continúan existiendo patrones intensivos y consecuencias relacionadas con la salud y la seguridad vial. El informe del ISCIII señala que, pese al descenso de la mortalidad atribuible al alcohol registrado durante las últimas décadas, la carga de enfermedad y muerte sigue siendo elevada y subraya la importancia de mantener las estrategias de prevención y reducción de daños.



