El comercio electrónico cambió la forma en que compramos prácticamente todo, incluidos productos relacionados con la salud. El problema aparece cuando los medicamentos llegan a espacios digitales sin controles suficientes. La venta ilegal de fármacos en internet y redes sociales se ha convertido en un problema cada vez más visible, con ofertas que pueden llegar directamente al consumidor sin receta, supervisión médica ni certeza sobre su procedencia.
No hace falta entrar en la internet profunda para encontrar medicamentos de alta especialidad. Basta con navegar por plataformas de uso cotidiano para encontrarse con anuncios de sustancias como tirzepatida y semaglutida, que se ofrecen a precios considerablemente menores a los de establecimientos autorizados. Y detrás de esas ofertas aparece una pregunta que sigue sin respuesta clara: ¿quién está encargado de frenar este mercado?



