Australia, pionero en la prohibición de menores en las redes sociales, continúa dando pasos para restringir su uso y ha anunciado un proyecto de ley por el que los australianos podrán elegir si quieren recibir contenidos personalizados por los algoritmos o desactivarlos, una normativa que el Gobierno laborista prevé tener lista este año.
La propuesta, presentada hoy, establecerá nuevas obligaciones a las grandes plataformas digitales para que garanticen unas estándares mínimos de seguridad y reduzcan los riesgos para sus usuarios. Su incumplimiento podría acarrear a las compañías multas de hasta 109,2 millones de dólares australianos (67,69 millones de euros).



