Lo que durante años parecía un fenómeno ligado a grandes ciudades europeas como Londres, París o Berlín también ha llegado a Bizkaia. Cada vez es más habitual oír hablar del chemsex, término formado por las palabras inglesas chemical y sex, que hace referencia al consumo intencionado de determinadas sustancias para desinhibirse e intensificar o prolongar las relaciones sexuales. Se trata de una práctica que se da principalmente entre hombres que tienen sexo con hombres.
“Todavía faltan datos que dimensionen su verdadero impacto a nivel local, pero creemos que cada vez es una práctica más frecuente entre hombres que tienen sexo con hombres”, sostiene Oskar Ayerdi, coordinador del Plan de Sida e ITS de Osakidetza. El Servicio Vasco de Salud observa este fenómeno con preocupación por su asociación con una mayor exposición a las infecciones de transmisión sexual, aunque esa no es la única razón. “También nos preocupa el componente adictivo de estas sustancias y los efectos de esta práctica en la salud mental y emocional de las personas usuarias”, añade Ayerdi.



