Menos consumo de sustancias, pero más adicciones digitales entre adolescentes en Catalunya

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El último informe de la encuesta ESTUDES 2025 en Cataluña, difundido por el Observatorio de Drogas y Adicciones de la Generalitat, confirma una tendencia a la baja en el consumo de alcohol, tabaco y cannabis entre adolescentes de 14 a 18 años. Sin embargo, este descenso convive con un cambio en los patrones de riesgo, marcado por el aumento de conductas vinculadas al uso intensivo de internet, redes sociales y videojuegos.

El estudio, basado en cuestionarios anónimos realizados en centros educativos, ofrece una radiografía actualizada de los hábitos de consumo y comportamiento en esta franja de edad. Los datos muestran que el alcohol sigue siendo la sustancia más extendida, con un 51,3% de estudiantes que reconoce haber consumido en los últimos 30 días. Aunque la cifra ha ido disminuyendo en los últimos años, el consumo intensivo sigue presente: un 21,5% admite haber realizado episodios de binge drinking en el último mes y un 17,4% afirma haberse emborrachado en ese mismo periodo.

En el caso del tabaco, el consumo diario se sitúa en el 3,5%, consolidando su descenso entre adolescentes. No obstante, el uso de cigarrillos electrónicos alcanza al 24,5% del alumnado, lo que apunta a un cambio en la forma de consumir nicotina y plantea nuevos interrogantes sobre la percepción de riesgo asociada a estos dispositivos.

El cannabis continúa siendo la sustancia de uso ilegal más presente, con un 9,4% de estudiantes que declara haberlo consumido en el último mes. Aunque también muestra una evolución descendente, el informe advierte de la persistencia de determinadas conductas de riesgo, como viajar en vehículos conducidos por personas bajo sus efectos, una situación que afecta a un 4,4% de los adolescentes.

Más allá del consumo de sustancias, el estudio pone el foco en las adicciones comportamentales, que ganan protagonismo en el contexto actual. Por primera vez, la encuesta incorpora módulos específicos para analizar el uso problemático de internet, redes sociales, videojuegos, el juego de apuestas y el consumo de pornografía. Estas herramientas permiten detectar posibles patrones de uso compulsivo, incluso en fases tempranas.

Este tipo de conductas, cada vez más presentes en la vida cotidiana de los jóvenes, pueden tener impacto en su bienestar emocional, en el rendimiento académico y en las relaciones sociales. A diferencia del consumo de sustancias, estas formas de adicción no siempre se perciben como un problema, lo que dificulta su detección y abordaje.

El informe también señala la importancia del contexto social y de los hábitos de ocio. El consumo de alcohol y otras sustancias es más frecuente entre quienes salen de fiesta con regularidad, mientras que actividades como la lectura, el deporte o determinadas aficiones se asocian con niveles más bajos de consumo.

Los datos reflejan una transformación progresiva en las conductas de riesgo durante la adolescencia. Mientras el consumo de sustancias tradicionales pierde peso, las dinámicas asociadas al entorno digital adquieren una relevancia creciente, lo que plantea nuevos retos para las políticas de prevención y los programas de intervención.

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Máster en Drogodependencias de la Universitat de Barcelona

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