Un estudio del centro de investigación ICEERS ha constatado que el consumo con cierta asiduidad -no deforma clínicamente problemática- de cannabis o de ayahuasca no produce efectos psiconeurológicos significativos en comparación con el cerebro de personas no consumidoras de estas substancias. El estudio fue publicado la semana pasada en la prestigiosa revista European Neuropsychopharmacology, y sigue el camino de la investigación sobre los usos no conflictivos de substancias psicoactivas.
En concreto, el análisis llega a la conclusión de que «contrariamente a hallazgos previos que asociaban el cannabis con deterioro neurocognitivo y psicopatología, no se encontraron déficits significativos en los consumidores de cannabis abstinentes. De igual forma, los consumidores de ayahuasca, a pesar de una mayor prevalencia de trastornos del estado de ánimo y de ansiedad a lo largo de la vida, no mostraron síntomas psicopatológicos actuales«. Por ello, los investigadores españoles, con el farmacólogo y psicólogo José Carlos Bouso al frente, determinan que «el consumo crónico de ayahuasca o cannabis no se asocia con deterioro neuropsicológico duradero detectable en las tareas de memoria ejecutiva y de trabajo evaluadas en este estudio».



