Los adolescentes en España presentan un uso problemático de internet, teléfonos móviles y redes sociales (cercano a patrones adictivos en muchos casos), según datos del Observatorio Español de las Drogas y las Adicciones (OEDA) ligados al Plan Nacional sobre Drogas. Es más, concretamente, lo sufren un 20,5 % de adolescentes de entre 14 y 18 años. No obstante, no son estos jóvenes los únicos que los utilizan de manera desmesurada, aunque la gran mayoría de campañas vayan destinadas a ellos.
«Hemos cometido el error de pensar que la adicción a las pantallas era cosa de adolescentes ‘porque no tienen autocontrol’. La realidad es que las aplicaciones están diseñadas por ingenieros conductuales para hackear el cerebro humano, tenga 15 o 60 años. Tras la pandemia, hemos visto una aceleración enorme en adultos mayores que han encontrado en el móvil una ventana al mundo, pero que ha terminado convirtiéndose en su única vía de escape ante la soledad o la rutina», asegura Judit Merayo Barredo, psicóloga general sanitaria y educadora social.



