Según Gabriel Rubio, jefe de Servicio de Psiquiatría del Hospital 12 de Octubre y catedrático de Psiquiatría de la Universidad Complutense de Madrid, es posible evaluar la presencia de ciertos marcadores biológicos de la adicción. En este estudio, se ha tenido en cuenta la respuesta al cortisol cuando los pacientes observaban imágenes relacionadas con el alcohol. “Es sabido que el cortisol es una hormona que el cuerpo libera en situaciones de estrés. Los resultados indican que la reactividad hacia las imágenes de alcohol y los niveles de cortisol antes y después de su visualización no se modifican significativamente ni siquiera tras años de abstinencia” explica el doctor Rubio, para quien “este tipo de respuesta ocurre de forma automática, sin necesidad de que la persona tenga deseos conscientes de beber”.
El problema no es tanto tener “altos niveles de cortisol” explica el jefe de Psiquiatría del 12 de Octubre, como que el sistema de respuesta al estrés no funciona adecuadamente. Este patrón de respuesta, conocido como blunted cortisol response, es un indicio de sobrecarga del eje del estrés. “Es decir, una persona con adicción al alcohol, aunque está en abstinencia, tiene activada de forma permanente su respuesta de estrés, lo que facilita que priorice el consumo de alcohol y aumente el riesgo de recaída”.



